15.1.07

Política pereza

Se dice que en la vida cada uno acaba teniendo lo que merece, y aunque todos conocemos muchas excepciones de gente con más suerte (o cara dura, o desvergüenza) que méritos, creo que hay algo de verdad en esa afirmación. También creo que este principio tiene su reflejo en lo colectivo: desde la comunidad de vecinos que ve cómo se le cae el edificio por su indolencia hasta el equipo de fútbol que tolera los excesos de sus jugadores, pasando por los empleados que soportan a jefes incompetentes y despóticos sin atreverse a rechistar. Todos tienen lo que merecen.

Foto de Eloísa (http://aporelmar.blogspot.com/)
Un ejemplo negativo de este asumir sin más que uno recibe lo que siembra lo hemos visto en la dolorosa situación económica por la que ha pasado Argentina. La interminable sucesión de políticos incapaces y corruptos llevó al país a un extremo del que parece ir alejándose en los últimos tiempos. Buen ejemplo del clima que se creó es este manifiesto de un argentino harto.

Todo esto viene a cuento por la situación tan fea, sobada y repelente que se ha creado a costa de la manifestación del sábado en Madrid contra el terrorismo. La incapacidad de los políticos para ponerse de acuerdo nos debería llevar a una reflexión muy seria a todos que pasara por alto las diferencias particulares o, como dijo el representante de los ecuatorianos, la “política pequeña”.

En España los políticos se están acostumbrando a hacer a los ciudadanos rehenes de sus propias disputas. Cuando el famoso “tamayazo” en la Comunidad de Madrid la solución fue… votar de nuevo. Es decir, involucrar a toda la sociedad en un problema generado por políticos que ellos no supieron resolver. Lo peor es que luego se presentaron a las segundas elecciones los mismos que fueron incapaces de arreglar aquello, y lo hicieron como sólo saben ellos: culpando al otro. Bien mirado, la decisión de Maragall de adelantar las elecciones tras quebrarse su tripartito fue algo parecido, aunque menos bochornoso.

Con la corrupción urbanística pasa lo mismo: todos son buenos porque los del otro lado están tan pringados por la basura que la porquería propia no llegan a olerla. Si en el pueblo de al lado han hecho una barbaridad ecológica, ¿quién me va a prohibir que lo haga yo en el mío? En definitiva: la culpa es del otro.

La manifestación ha sido un ejemplo perfecto de mirar el dedo en vez de la luna. Por eso reconforta encontrar en la red algunos análisis hechos con cierta altura de miras, reflexiones que no se quedan en detalles ridículos o banales en los que se cuece la demagogia más barata (hoy para la Cope dos argumentos de fuerza eran que la manifestación la convocaron los sindicatos, que… ¡están subvencionados!, y que no había banderas de España. Con pensamientos tan profundos es fácil llenar horas de radio). De lo mejor que he visto es este post de Periodistas 21, un blog con el que me identifico por muchos motivos, el primero de ellos formal: no se corta en hacer entradas largas, aun contraviniendo los principios del purismo bloggero.

En definitiva, seguramente tenemos la clase política que nos merecemos. Pero no estaría de más que nos planteáramos si eso es lo que queremos. Si no, dejándoles hacer sin más es difícil prever cómo va a evolucionar esta sociedad.

4.1.07

La alergia del terrorista a la política

Foto tomada de www.elmundo.es
La bomba la puso ETA. A los dos ecuatorianos los ha matado ETA. Los cientos de personas que se han quedado sin coche (víctimas menores, pero también inocentes) están en esta situación por culpa de ETA. El descalabro económico que ha causado el destrozo en Barajas es responsabilidad de ETA.

Desde el atentado han sido innumerables las reacciones, contrarreacciones, comentarios, análisis, exabruptos… que se han formulado sobre las intenciones de los asesinos y su estrategia a partir de ahora. En ese maremágnum han tenido más peso las acusaciones entre demócratas y la insistencia en que la postura del otro es radicalmente errónea que la referencia a la única verdad objetiva que nadie, ni el miembro más exaltado de la AVT ni el más ingenuo y optimista del PSOE pueden discutir: los terroristas nos han engañado a todos, partidarios y detractores del proceso de paz, son asesinos y lo único que saben hacer es matar, han perdido la mejor oportunidad que han tenido en toda su historia para llegar a algún fin porque lo que les da vértigo no es matar a mil personas, sino la perspectiva de un futuro en el que no tengan nada por lo que matar, extorsionar o amenazar.

Los terroristas son terroristas, nada más, no saben hacer otra cosa. ¿A qué se dedica un terrorista cuando le dicen sus jefes que hay paz, que ya no tiene que vivir como un matón? Por muy miserable que uno sea (y ellos lo son de sobra), ¿qué conciencia es capaz de soportar las barbaridades que han hecho si le han quitado la referencia a la opresión de su pueblo, a su papel de libertadores y a su carácter heroico?

En el debate político, el PP puede seguir buscando motivos para criticar al Gobierno en los detalles más peregrinos y el PSOE puede insistir en recordar que Aznar también negoció, llamó a ETA ‘Movimiento de Liberación Vasco’ y nunca fue al Parlamento. ERC puede seguir haciendo el ridículo (como casi siempre) alabando lo que ETA ha aportado al proceso y todos pueden enzarzarse en discusiones eternas.

Pero desde esta óptica lo realmente grave es ver que Batasuna no cuenta, es un cero a la izquierda para ETA y no tiene fuerza ni liderazgo en ese mundo. Y lo peor no es eso, sino que encima secundan a los asesinos en sus barbaridades y no tienen el valor de rechazar públicamente la violencia. Los tristes Barrena, Álvarez, Díez Usabiaga o Permach son clones de las voces que la izquierda abertzale tenía hace ya 30 años: tratan de ocultar sus limitaciones políticas con una dialéctica farragosa, artificial y grandilocuente. Y a Otegi le falta carácter, valentía, liderazgo, cerebro y fuerza para ser, como soñaba, el Gerry Adams de este proceso.

18.11.06

La videotontería

Me parece tan ridícula la posición de los partidos que hacen videoclips para defender sus ideas como las de sus contrarios que dedican más tiempo a criticar el hecho de hacerlos que sus contenidos. ¿Tan poca fe tienen en su capacidad de persuasión, en su aparato de comunicación, en la validez de sus propuestas, en la profundidad de sus ideas, en la veracidad de lo que denuncian y en sus posibilidades de mejorar lo que critican que tienen que recurrir a tácticas efectistas y superficiales, a formatos de televisión barata y a espectáculos de feria para conseguir atención?

Quizá la respuesta sea que sí, que gracias a eso yo mismo estoy hablando del asunto, pero no lo acepto: que hablen de uno aunque sea mal es una memez, porque lo que consiguió en su día el PSOE con aquel de los doberman y Álvarez Cascos o, más recientemente, CiU con su “Confidencial Cat” y el PP con su vídeo sobre inseguridad es que se hablara más de las imágenes que de lo que ellos mismos proponían como alternativa.


Pero la tontería debe ser contagiosa, algo que se comprueba cuando se ve cómo a una propuesta extravagante como es el vídeo se responde con una información hueca, facilona e igualmente efectista. La Cadena Ser trató de deslegitimar el vídeo analizando sus imágenes y concluyendo, tras un exhaustivo examen, que algunas de ellas correspondían a hechos acaecidos durante el Gobierno del PP. ¿Y qué? ¿Qué más da? Como si ponen imágenes de la Década Ominosa. ¿Qué importa, si lo que es impresentable es la fórmula del vídeo como arma política? Respondiendo así lo legitiman, le dan una importancia que no merece y un peso del que carece por completo. Sobre todo cuando la locutora cuenta su información con ese tono de “soy una súper investigadora” y “saqué un diez en periodismo intrépido”. Es como cuando Abellán puso tanto empeño en dinamitar el EGM y luego se hizo la víctima cuando le pillaron. ¿Por qué los medios y los periodistas no dedican tanto tiempo, entusiasmo e interés a causas que realmente sean importantes para todos y pasan de rollos partidistas o empresariales?

30.10.06

Los políticos de manual no aguantan entrevistas alternativas

Sala i Martin, todo un personaje Xavier Sala i Martin es un reputado economista, profesor en EEUU, asesor económico del Barça y, según insistentes rumores, el candidato de CiU a ocupar la cartera de Economía si gana las elecciones del miércoles. En las últimas semanas ha venido publicando en las páginas de La Vanguardia largas entrevistas con los principales candidatos a estos comicios. En su momento se habló mucho de su conversación-pelea con José Montilla, que no aguantó el tono del entrevistador, su insistencia ni su ironía, demostrando que no tiene cintura y que se toma demasiado en serio a sí mismo.

En este enlace se puede acceder a todas estas entrevistas en PDF. Resulta muy interesante sobre todo por ver cómo pregunta alguien que no está habituado a hacerlo, pero que se documenta con precisión y que tiene una gran capacidad para argumentar, rebatir y repreguntar, prácticas que no todos los entrevistadores profesionales desarrollan.

Bien es cierto que la dureza que aplica a Montilla o a Saura no se da en los casos de Artur Mas o Carod-Rovira, pero aporta aire fresco leer algo tan diferente a lo que estamos habituados en la prensa española.

También es muy recomendable repasar algunos de los artículos que este experto ha publicado en La Vanguardia, que también recoge en su página. Su visión de la inmigración o sus reflexiones sobre el estado del bienestar (las réplicas de lectores y sus contrarréplicas no tienen desperdicio) o sobre la pobreza aportan puntos de vista originales, provocadores y, se esté o no de acuerdo, necesarios para activar debates que construyan.

Por cierto, un buen ejercicio es leer estos artículos y a continuación ver cómo se expresan los políticos a los que entrevista. Esto permite observar el abismo que casi siempre separa a los que aportan soluciones (aunque no gusten a todos) de los que creen que se pueden poner en práctica sin pisar callos y moviéndose con soltura por los estrechísimos caminos de la corrección política.

18.10.06

Gobierno y oposición se hacen un lío entre lo importante y lo urgente, lo criticable y lo negociable

¿A veces es mejor dar la espalda y pasar de todo?
Hasta el manual más simple de teoría política recoge un principio que hasta ahora parecía inamovible: el presupuesto es la carta de presentación de un gobierno, su mayor compromiso (más que todo lo dicho en una campaña electoral), la plasmación más práctica posible (de hecho, expresada en números) de su capacidad de gestión y administración. En definitiva, todo. Si se aprueba, ese gobierno puede remangarse y empezar a trabajar. Si no, estará con las manos atadas y tendrá que ajustar su política al presupuesto anterior, no al revés.

Pero el debate de ayer de los Presupuestos para 2007 fue un tanto desconcertante. Primero, porque había menos de media entrada (hace años era uno de los debates estrella del año). Segundo, porque el mayor reproche que le hizo Rajoy a Solbes era que había convertido los presupuestos en un “chalaneo”. Es decir, le acusa de… negociar. Un político negociando, esto es intolerable.

El resto de críticas del líder de la oposición eran de manual: crece el déficit exterior, baja la competitividad, peligran las economías familiares por el endeudamiento… Pero el regusto que queda al final, después de leer las informaciones (clónicas) que dan la mayoría de medios es que, en el fondo en el fondo, no le parecen tan mal estas cuentas. Al menos la falta de propuestas alternativas en su discurso hace pensar eso.

Pero luego el PP anuncia una ofensiva parlamentaria con respecto al proceso de paz y se opone a cualquier iniciativa que provenga del Gobierno en materia de inmigración. Es decir, asuntos de Estado que no se resuelven no ya en un año como unos presupuestos, sino en toda una legislatura, cuestiones que deberían contar con una base común de actuación, aunque sólo sea porque los que ahora son oposición mañana heredarán esos problemas en el estado en que los hayan dejado sus antecesores.

Lamentablemente, el juego político en España se desarrolla en el campo equivocado, que es el de los asuntos que fundamentan la convivencia. Todos tendrán una parte de culpa equivalente, pero nuestra historia no demasiado lejana es suficientemente dura como para aparcar los “empezó él” y para que aprendan a pensar que su único objetivo en la vida no es ganar las próximas elecciones enardeciendo a sus bases.

9.10.06

Políticos que se ponen el cartel de “No molestar” y periodistas que no quieren líos

Grabadoras humanas Hace poco el jefe de prensa de una consejería autonómica me contó una anécdota tan real como la vida misma: una periodista le pidió en un acto que hiciera una nota de prensa “larguita” para que ella tuviera que trabajar poco. No, no lo decía en broma. Era exactamente lo que quería: todos los datos bien ordenaditos y ya redactados porque no pensaba preguntar a los responsables, ni cuestionarse nada, ni plantearse un enfoque diferente del asunto, ni nada que se saliera del discurso oficial porque, claro, eso supone trabajo, y si te lo dan ya hecho…

Una simple búsqueda en Google News ya da suficientes pistas de este tipo de prácticas, cuando se ve cómo se repite hasta la náusea una misma noticia con un titular y una redacción idénticas.

La proliferación de medios en Internet es una buena noticia para el periodismo y para la democracia, pero si es a costa de machacar informaciones planas, sin contexto, sin vida, sin originalidad y sin alma, la credibilidad del medio caerá por los suelos.

Claro que lo que no me contó mi amigo es hasta qué punto le facilita su trabajo esta falta de espíritu crítico, de interés periodístico y de orgullo profesional. Desde su óptica seguro que es una ganga: te preparo la cantidad de material informativo que precises en el formato que desees y a cambio me aseguro que nadie sacará los pies del tiesto institucional.

Tal práctica, que en definitiva no es sino jugar con las armas de que dispone la fuente (es problema del periodista y del medio dejarse vender las motos sin rechistar) se convierte en un vicio cuando se lleva al extremo de impedir a los informadores cualquier movimiento. Esto es lo que ha denunciado recientemente la Unió de Periodistes Valencians en una nota de prensa en la que, como señala PR Noticias, protestan por la extensión de la fórmula de comparecencias sin posibilidad de preguntar nada, lo que convierte a los informadores en grabadoras humanas de datos que luego vuelcan en sus medios.

En este círculo nada virtuoso las fuentes tratan de influir en periodistas que, a su vez, se dejan llevar por el torrente informativo que les viene dado, lo que les convierte en una masa fácilmente manejable. Y ya se sabe que un periodista cómodo es un regalo para cualquier político.

5.10.06

Megalomanía

Cada uno es dueño de sus silencios...El 28% de los portugueses vería con buenos ojos una unión de su país con España. Evidentemente el resto, o como mínimo una amplísima mayoría, rechazan la idea, pero no cabe duda de que más de un cuarto de la población es un porcentaje importante. La noticia la han recogido entre otros El Faro de Vigo y 20 Minutos, y surge de una encuesta realizada por el nuevo semanario luso El Sol.

Pero ¿por qué lo quieren hacer? Vale, aceptamos los motivos de crecimiento económico que se aducen, eso es incontestable. Pero los portugueses, entre los millones de razones que podrían encontrar para rechazar tal idea deberían valorar una por encima de todo: el representante que tenían en la sórdida foto de las Azores se arrepintió posteriormente de ello. O al menos elude referirse al asunto y no se le ve muy cómodo cuando se lo recuerdan. El español, no.

Nuestro compatriota se emborrachó de poder y la resaca, en vez de provocarle llanto, o autocompasión, o dolor de cabeza o simplemente sueño, se le ha transformado en bravuconería. Su constante presencia en los medios revela, además de falta de pudor, un afán de notoriedad difícil de entender. El síndrome Sara Montiel (alguien que lo ha sido todo en lo suyo reclama su cuota de protagonismo aunque sea cayendo en el ridículo) debe ser difícil de controlar.

Ahora pontifica desde su fundación sobre atlantismo, sobre los peligros que acechan a América Latina o sobre cómo manejar los enrevesados asuntos relacionados con el terrorismo. Este artículo del columnista peruano César Hildebrandt es uno de los retratos más demoledores que he visto del nuevo consejero de Murdoch.

También impresionante la entrevista que le hicieron en julio en la BBC. ¿Qué periodista español sabe preguntar así sin esconderse después detrás de la silla?